Cuando una mascota tiene un problema de salud, muchas veces no es fácil saber si se trata de algo leve o de algo que necesita una intervención veterinaria más seria. Los perros y los gatos tienden a aguantar el dolor y, en ocasiones, los síntomas aparecen cuando el problema ya está avanzado.
En este artículo te explicamos qué señales pueden indicar que tu mascota podría necesitar una cirugía, cuándo conviene acudir al veterinario cuanto antes y por qué una valoración a tiempo puede marcar la diferencia.
1. Cambios en el comportamiento: el primer aviso
Uno de los signos más frecuentes de que algo no va bien es un cambio en la actitud habitual del animal. A veces el problema no se ve por fuera, pero sí se nota en cómo actúa.
Señales a tener en cuenta:
- Está más apagado o se esconde
- No quiere moverse o evita subir escaleras
- No se deja tocar en una zona concreta
- Está irritable o responde con quejidos
- Pierde interés por jugar o pasear
📌 Aunque no siempre implica cirugía, sí es una señal de alerta clara.
2. Dolor persistente o cojera que no mejora
Una cojera puntual puede ser algo leve, pero si se mantiene durante días o empeora, conviene revisarla.
Consulta cuanto antes si:
- Cojea más de 48 horas
- La cojera aparece y desaparece con frecuencia
- Apoya mal la pata o no apoya nada
- Hay inflamación evidente
- Se queja al levantarse o al caminar
En estos casos puede existir un problema articular, una lesión de ligamentos o incluso una fractura, y dependiendo del diagnóstico puede ser necesario tratamiento quirúrgico.
3. Bultos, masas o heridas que no cicatrizan
Detectar un bulto no significa automáticamente “algo malo”, pero sí merece una valoración veterinaria rápida.
Señales de alarma:
- Bultos que crecen rápido
- Masas duras o adheridas a tejidos
- Sangrado o ulceración
- Zonas inflamadas que no bajan
- Heridas que no cicatrizan correctamente
En algunos casos se recomienda extirpar quirúrgicamente la lesión, tanto por prevención como para mejorar el confort del animal.

4. Problemas digestivos repetidos: vómitos, diarreas o dolor abdominal
Los trastornos digestivos pueden ser comunes, pero cuando se repiten o aparecen con intensidad, hay que investigarlos.
Hay que acudir de urgencia si:
- Vomita repetidamente (especialmente si no retiene agua)
- Hay sangre en vómito o heces
- Tiene el abdomen muy duro o hinchado
- Está decaído y no quiere comer
- Intenta vomitar pero no sale nada
En determinadas situaciones puede existir una obstrucción intestinal, una torsión gástrica o un problema interno que requiera cirugía.
5. Dificultad para orinar o defecar
Esto es especialmente importante y, en algunos casos, urgente.
📌 Si tu mascota intenta orinar y no puede, hay que actuar rápido.
Algunas señales:
- Hace pequeños intentos y no consigue hacer pis
- Se queja al orinar
- Hay sangre en la orina
- Está inquieto o se lame mucho
- Tiene estreñimiento severo y persistente
Dependiendo de la causa, el tratamiento puede ser médico o quirúrgico, pero cuanto antes se valore, mejor.
6. Problemas respiratorios o respiración agitada
La respiración siempre es un indicador clave.
Acude al veterinario si notas:
- Respiración muy rápida o ruidosa
- Dificultad para coger aire
- Tos persistente
- Lengua o encías pálidas o azuladas
No siempre será quirúrgico, pero es una urgencia médica y conviene descartarlo cuanto antes.
7. ¿Siempre se necesita cirugía cuando hay un problema serio?
No. Muchas patologías se pueden tratar con medicación, reposo o seguimiento.
Pero cuando se confirma que hay un problema estructural (lesiones, masas, obstrucciones, fracturas…), la cirugía puede ser la solución más eficaz.
✅ Lo importante es no adivinar: hacer una valoración y un diagnóstico correcto.

Valoración veterinaria: la clave para decidir bien
En VetPets damos mucha importancia a estudiar cada caso antes de actuar. Dependiendo del problema, se puede recomendar:
- pruebas de imagen
- valoración quirúrgica
- control del dolor
- planificación de la intervención
- seguimiento posterior
Porque para nosotros lo más importante es que tu mascota esté bien cuidada antes, durante y después del tratamiento.